II. MARZO 1973 ‑ JUNIO 1973

Refuerzos y enfrentamientos callejeros

 

Las elecciones en marzo 1973 terminaron con un empate. Ni logró la Oposición unida los dos tercios de escaños necesarios para destituir a Allende, ni ganó la UP una mayoría absoluta para sus projectos‑leyes, pero en todo caso, con 44% obtuvo 7,5% más votos que hace dos años y medio en las elecciones presidenciales de 1970. Aunque fuentes fidedignas hablaban de un fraude de alrededor de 6%, el resultado, de todos modos, demostró un apoyo creciente y asombroso, si se considera el deterioro que sufría el país. Ello se debía a que a una gran parte de la población, con bajos ingresos, todavía no le afectaba el empobrecimiento del país y guardaba la esperanza de un cambio que mejorara su situación. Mientas tanto seguía la agonía del régimen, y su fracaso se hacía más y más claro. Pero por el momento, la UP se sentía recuperada y despidió a los ministros uniformados.‑

La batalla política se transladó a plataformas extraparlamentarias.

En las calles marcharon con banderas y carteles los militantes y las juventudes de los partidos. Asimismo los grupos ultras y terroristas aumentaron sus "acciones" de asaltos, robos, vandalismo, etc. Se destacaron los movimientos derechistas "Patria y Libertad" y la "Brigada Rolando Matus", y por la Izquierda el importante "Movimiento de Izquierda Revolucionario" (MIR), la "Vanguardia Organizada del Pueblo" (VOB), las "Brigadas Ramona Parra" y "Elmo Catalán". ‑

Los antagonistas erigieron barricadas, incendieron neumáticos en las calles, persiguieron a sus enemigos con garrotes y horquetas, etc. Para proteger sus hogares en las noches tuvieron que establecerse servicios de vigilancia pagados por los vecinos.‑

Las fuerzas de la Izquierda organizaron los famosos "Comandos Comunales" en las zonas rurales y los "Comandos Municipales" en las ciudades, como p.ej. "los Cordones Industriales" alrededor del Gran Santiago. Los comandos consistían en milicias paramilitares de trabajadores de empresas e industrias tomadas, apoyados por servicios del Gobierno y "consejeros" extranjeros. Había mil consejeros sólo de Cuba que prestaban ayuda al Gobierno. Los "Comandos Comunales" deberían ser, según Allende, incorporados como parte del "poder popular" en la Constitución vigente.‑

En los barrios de miseria, según se decía, se formaban y entrenaban también a los "pobladores" como milicias. En Santiago había unas 570 ‑ 600 "poblaciones" de miseria, dirigidas y protegidas por su determinado movimiento o partido político (en eso participaba también la DC.). Estos barrios se mantenían tan herméticos, que generalmente ni la policía se atrevía entrar.‑

Otro campo de batalla se abrió a causa de que en junio de 1973 debía entrar en vigor la reforma educacional, la Escuela Nacional Unificada (ENU), de carácter politécnica e igualitaria para todos. Ella terminaría con la enseñanza particular dependiente del dinero de los padres. El proyecto, originalmente gestado por la DC, fue combatido por ellos mismos que temían ahora una "conscientización" de ideología marxista‑leninista.  Apoyando a la Oposición hubo muchos paros de los "gremios" escolares y otros adversos. Ante todo los escolares de los colegios particulares dejaron sus establecimientos y causaron revueltas en las calles, desafiando y provocando a la policía, que los combatió con carros‑bomba lanza‑agua, los famosos "guanacos", y con gas lacrimógeno. El gobierno tuvo que disponer vacaciones, pero aún siguió la revuelta juvenil porfiadamente, a sustos de los padres o a aplausos de ellos. En las familias estallaron muchas peleas duras porque los familiares y parientes se dividieron y se repartieron en las diferentes corrientes políticas antagónicas. La Iglesia Católica, bajo su admirable Cardenal Silva Henríquez, se opuso también por primera y única vez a un projecto de la UP. Al final Allende tuvo que aplazar la puesta en marcha de la ENU.

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